viernes, 15 de septiembre de 2017

Exhibió tregedia la terrible realidad social de Oaxaca


Nadia Altamirano 


Salvador Nahmad Sittón, antropólogo social y etnólogo

Además de los daños que el sismo de 8.2 grados Richter dejó en Oaxaca, éste fenómeno natural “destapa la realidad social”, esa pobreza que documentan libros y registran los indicadores estadísticos.

Esa realidad que a través de los medios de comunicación “sube a la conciencia” es para el antropólogo social y etnólogo Salvador Nahmad Sittón, “una realidad concreta que casi no es vista” porque la gente, sobre todo los funcionarios, “no conocen las carencias en la calidad de alimentación y de la vivienda”.

Entrevistado para conocer su visión de lo que un sismo de gran magnitud devela en un estado golpeado por la pobreza, es crítico cuando se refiere a la incapacidad del Gobierno de Oaxaca de organizarse y hacer frente a la contingencia.

“El Gobierno debe activar la participación de grupos sociales, no sólo dedicarse a transmitir información, sino fortalecer un sistema que impulse la organización social”, opina el fundador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Pacífico Sur que se abrió en 1987 en Oaxaca.

Con la claridad que le da la experiencia de haber escrito varios libros y artículos como resultado de sus investigaciones y trabajo de campo con diversos grupos étnicos en México, considera que lo que se requiere de manera urgente es transferir, de manera económica y material, recursos a las comunidades afectadas.

Esa transferencia debe ser directa, “sin ningún intermediarismo político o religioso” que sólo utilizan la desgracia para traer adeptos, más si el estado está inmerso ya en un proceso electoral para renovar integrantes del Congreso de la Unión y el local o elegir a sus autoridades municipales.

Pobreza extrema

Si de por sí Oaxaca, junto con Chiapas y Guerrero, es de los estados donde la pobreza extrema se manifiesta con más severidad, un fenómeno natural como el sismo de la semana pasada hace que esa condición aflore.

Si las personas damnificadas salen adelante es por la ayuda que reciben de familiares que no se vieron afectados con el sismo, junto con la solidaridad comunitaria, porque la organización del Estado no está planificada.

Si lo estuviera, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) tendría ya un sistema de prevención para que a nivel distrital o municipal se pueda atender la emergencia, “porque su actuar no debe limitarse a implementar un programa para gente pobre”.

Por ello, “se requiere preparar a la gente para que actúe”, de lo contrario, “se va a seguir improvisando”. En un estado donde los desastres naturales son constantes, Nahmad Sittón ve en la organización social la salida más viable para enfrentar los daños que agravan todavía más la pobreza.

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