sábado, 26 de mayo de 2018

Comercio informal: un gran negocio en Oaxaca.



Con su carro de esquites y elotes, Salvador asegura que prefiere vender por calles aledañas al hospital del IMSS antes que en lugares cercanos al zócalo y la Alameda. “Piden 70 mil pesos por un lugar y pues la verdad no tengo dinero, además de que es muy caro pues a veces se vende y a veces no”.

A pesar de que el Plan Parcial de Conservación del Centro Histórico señala con claridad la prohibición del uso de la vía pública para instalar comercios fijos, semifijos rodantes (triciclos) o de cualquier otro tipo en andadores, plazas y jardines del polígono en la capital, el centro de la capital y sus calles aledañas se observan saturadas de puestos en la vía pública.

Gilberto, vendedor ambulante, sostiene que quienes tienen dinero pueden llegar a comprar un espacio en el Centro, pero desde que los maestros se apoderaron de la calle de Armenta y López, así como las primeras de Guerrero, pues “ahí si ya no sé cómo se arreglan. Ahí los que llegaron fueron los vendedores de tomate del mercado de abasto pero ahora hay de todo”.

El mismo escenario se vive en las calles Bustamante, pues los comerciantes en la vía pública prácticamente se han apoderado de las calles y obligan a los peatones a caminar sobre el arroyo vehicular. Muchos se instalaron durante el año 2015, a raíz del plantón que la Sección 22 de la CNTE inició en el zócalo.

Y entre Colón y Arteaga se pueden observar estructuras metálicas, casetas, mesas con sombrillas, triciclos, donde lo mismo exhiben y venden ropa, accesorios para celulares, lentes, frutas, flores, aguas de sabores, comida, y más.

Ricardo, quien también es vendedor no establecido, denuncia que hay días en que aparecen nuevos, la gran mayoría provenientes de Puebla, Veracruz y Estado de México. “Ya le encontraron el modo, se afilian a alguna organización y no los molestan”.

También en las calles Aldama y Miguel Cabrera, se observan comerciantes de diversos giros, sólo que estos son protegidos de la organización Frente 14 de Junio. “Cuando estaba Pancho Mugres se apropiaron del lugar y desbancaron a Carmela Luján, de la organización Renacimiento. Hace tiempo de enfrentaron para adueñarse de esa esquina “, recuerdan.

El gran negocio

En nuestro estado y en especial en nuestra capital cada día aumenta el número de personas que se dedican al comercio informal, pues de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) local, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 80.3 por ciento de la población ocupada, se encuentra en condiciones de informalidad laboral.

Tal situación ha sido aprovecha por dirigentes que se han arropado en organizaciones políticas y sociales para controlar a miles de personas necesitadas de un trabajo, y lo mismo se ven en comercios semifijos rodantes (triciclos) o de cualquier otro tipo en andadores, plazas y jardines.

Un funcionario de la administración municipal, reconoció que uno de los principales problemas del crecimiento es la venta ilegal de espacios, ya que ven en esta una jugosa fuente de ingresos, donde por supuesto va la corrupción de algunos inspectores.

A pesar de que año con año se realizan censos de los comerciantes en las calles de la ciudad, los ambulantes van en aumento, pues al margen de que se asocia al crecimiento de la población y al escaso crecimiento de la economía, por ello la informalidad gana terreno pues en el sector formal no se generan los empleos necesarios. La informalidad se ha convertido en un negocio para unos cuantos.

“Hay personas que venden los espacios de la calle hasta en 150 mil pesos, y otros más que rentan los puestos entre cinco o seis mil pesos mensuales y por supuesto que quienes se llevan la mayor tajada son dirigentes y organizaciones. Ya es una mafia” denunciaron los mismos vendedores.

Un reto: recuperar el zócalo

El presidente municipal de Oaxaca de Juárez, José Antonio Hernández Fraguas insistió en su determinación que el zócalo y sus alrededores deben estar libres para que lo disfruten todos los oaxaqueños, especialmente quienes viven en la cápsula del estado.

“Uno de los objetivos de la actual administración municipal es no permitir la instalación de puestos ambulantes, ni en el zócalo ni en la Alameda. No es una tarea fácil ni sencilla pero se ha solicitado la colaboración de las organizaciones para alcanzar esta meta”.

Insistió que el tema de las calles sin comercio informal se debe realizar con gran responsabilidad, porque cuando se les cuestiona porque están ahí, responden que debido a la falta de empleo y no tienen otra forma de ganarse la vida.

Ante ello, dijo, es necesario regular y normalizar el comercio en la vía pública para que no se afecte al comercio establecido y que quienes operan en la informalidad puedan encontrar la forma de llevar el sustento a las familias.

Hernández Fraguas insistió que es necesario distinguir entre el ambulantaje y el comercio establecido en la vía pública, este último es el que causa problemas, porque el ambulante es aquel niño que vende chicles o la señora que anda caminando para vender sus productos.

“El problema grave es el comercio que se ha establecido en la vía pública de manera irregular, que limita la circulación de los peatones o de las personas con discapacidad, que genera una competencia insana con el comercio establecido, y lo peor, que en muchos casos están expendiendo productos de procedencia dudosa”.

Admitió que se ha hecho un importante esfuerzo para que este en la calle “quien realmente tenga una necesidad como la de llevar el pan a su familia, que venda productos regulares, que no pongan en riesgo el comercio establecido. No es una cuestión, fácil tampoco lo vamos a resolver mágicamente de un día a otro, pero estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo”.

El Imparcial

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