viernes, 13 de abril de 2018

El centro escolar Juchitán y la Sedena. (Columna)


QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser

Con los temblores no se sabe cuáles terminarán siendo sus consecuencias. Todo se empieza a saber días después, luego de recorrer ciudades y comunidades. La bella orografía de muchos estados del país es una de las razones por las cuales todo se ve cerca y lejos.

La pobreza se suma en innumerables ocasiones a la tragedia. Es una historia que se repite, se vive y que todos conocemos.

Se ha perdido de vista que mucha gente no ha podido reponerse y recuperarse después de los severos y dolorosos sismos de septiembre. No sólo se trata de la CDMX, es la capital y tiende a tener la atención de los medios, sino también se trata de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Morelos, entre otros.

En diciembre pasado, en poblaciones de Oaxaca, como Ixtepec, Santa María Xadani, Ixtaltepec y Juchitán, pudimos observar que la reconstrucción iba particularmente lenta. De lo que vimos en septiembre a lo que apreciamos tres meses después la diferencia era realmente poca.

La tónica se ha mantenido. Todo va como en cámara lenta entre que dejó de ser tema para los políticos, entre que la burocracia puede matar cualquier buena intención y que es de reconocerse que es muy difícil acceder a algunas comunidades. Sin embargo, también es cierto que si se quiere llegar y ayudar, se puede hacer.

La voluntad política y la convicción son claves para enfrentar retos como el que venimos viviendo desde septiembre pasado. Ante los sismos se presentaron momentos de gran relevancia y profundamente emocionantes; no nos referimos sólo a la irrupción de la sociedad, señaladamente los jóvenes.

También son de destacarse las muchas acciones de gobiernos. Fueron oportunas y solidarias, pero en muchos casos dejaron de ser consistentes. De ayudar y dejarse ver fueron pasando a dejar todo en la burocracia, la cual, si no se le presiona y no tiene voluntad, pasa a ser engorrosa, pero sobre todo letal.

La reconstrucción del Centro Escolar Juchitán se ha convertido en la suma de virtudes; es algo así como lo que se debe hacer, en forma y fondo. Todo se efectuó de manera transparente, planeada y en tiempo. La reconstrucción costó lo que se dijo desde el inicio, nadie se llevó un “moche” ni sacó raja para dirigir el dinero a la caja chica de un tercero, como bien sabemos que se estila.

El asunto no tiene mucha ciencia que digamos. La razón es que cada quien hizo lo que tenía que hacer.

Los que hicieron el presupuesto no se salieron de él, los trabajadores se comprometieron a terminar en las fechas establecidas y lo hicieron, y el operador y promotor de la reconstrucción cumplió a cabalidad lo que prometió públicamente hace 8 meses.

El operador, promotor y responsable de la obra fue la Sedena. No permitió que nadie se metiera y la dejaron trabajar. Cumplió y no lo anda gritando a los cuatro vientos.

Juchitán, en medio de su dolor, tiene motivos para la emoción y para motivarse: su centro escolar.

¿Será tan difícil hacer lo que llevaron a cabo las y los juchitecos y la Sedena?

RESQUICIOS.

Así nos lo dijeron ayer:

Juan Francisco Torres Landa, Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART).

La importancia de la decisión que tomó esta semana la Corte sobre la solicitud de un particular para el cultivo de mariguana es que es consistente con lo que decidió sobre el mismo asunto en noviembre de 2015.

La solicitud que se hizo en esta ocasión estaba destinada a ser rechazada. Venía con errores e imprecisiones, los argumentos del solicitante, es abogado, no tenían elementos, traía la huella de la presidencia. Llama la atención que esta solicitud haya sido atendida por Cofepris en sólo 6 días, en tanto que la nuestra tardó más de un año en responderse.

La mariguana es inocua, hace menos daño que una copa de tequila. En las actuales campañas políticas hay un vacío absoluto sobre el tema. Lo más paradójico del asunto es que nunca como ahora se había presentado tanta oferta y seguimos sin hacer algo de fondo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario