viernes, 27 de octubre de 2017

Le traen ganas a Nieto.


QUIENES conocen bien al senador de los cielos, Emilio Gamboa, dicen que le trae muchas ganas a Santiago Nieto, lo que explicaría su enorme interés por destituirlo como fiscal.

LA RAZÓN de este encono sería que Nieto persiguió a uno de los favoritos de Gamboa: el prófugo César Duarte. Cosa de recordar que, como coordinador priista en San Lázaro, impuso al chihuahuense como presidente de la Cámara de Diputados. Aprovechando la promoción y los recursos que le daba el cargo, de ahí lo lanzó a la gubernatura.

CUANTAS veces ha podido, Gamboa ha salido a defender el "buen nombre" de Duarte, pese a tooodas las evidencias de corrupción y malversación de fondos durante su gobierno. Y si no lo creen, pregúntenle al actual gobernador, Javier Corral, cuántas veces chocaron por ese motivo.

ASÍ QUE, cuando finalmente en el Senado se vote si Santiago Nieto se va o se queda, ya saben pa' dónde será el sufragio del coordinador tricolor.

CON TODO y que la comunidad mundial ya toma las amenazas de Donald Trumpcomo ladridos de chihuahua, para el gobierno de Enrique Peña Nieto las cosas podrían ponerse -más- difíciles el próximo año.

TRAS la peliaguda cuarta ronda de renegociación del TLC, senadores republicanos revelaron la intención del agente naranja de presentar al Congreso la petición formal para sacar a Estados Unidos del acuerdo comercial.

EL EXPERTO en "the art of the deal" cree que así podrá forzar a México y a Canadá a aceptar sus alocadas exigencias. Por ley, una vez iniciado el trámite, tienen que pasar seis meses antes de que se concrete.

Y AHÍ ES donde en Los Pinos se tronarían los dedos, pues si el anuncio se hace a principios de 2018, las campañas estarían concluyendo prácticamente al mismo tiempo que el TLC. Y esa, sin duda, sería una combinación muy explosiva.

ALLÁ en Jalisco se dice que el alcalde de Zapopan, el emecista Pablo Lemus, bien podría cantar aquella que dice: "Con todos menos conmigo, uh-oh-oooh...". Y todo porque se quedó con ganas de conocer a Timbiriche.

RESULTA que tras su concierto en Guadalajara, los cantantes llegaron al mismo restaurante en el que cenaba el edil y éste a toda costa quiso conocerlos. Les invitó una copa, pero se la rechazaron. Después se apareció en el privado que habían reservado y quiso meterse, pero no lo dejaron.

AL FINAL desistió, pero apenas se fue, casuaaalmente, llegaron cuatro patrullas y... ¡clausuraron el lugar! Uh-oh-oooh.

TEMPLO MAYOR/REFORMA

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