sábado, 9 de septiembre de 2017

Entre las ruinas de Juchitán, resurgen los huachicoleros

Ismael García



El terror amaneció en las calles de Juchitán. Durmió en las banquetas, en el suelo, en el asfalto, en los espacios públicos posibles. No se ha querido ir. Terror por falta de luz, por falta de señal de telefonía, por los muertos y heridos; terror que pareció una eternidad.

Eternidad que madrugó con otra pesadilla: la escasez de combustible y la venta clandestina del líquido para la movilidad motora en el municipio de más de 93 mil habitantes.

Y en la clandestinidad resurgieron los huachicoleros. Hombres, en su mayoría, que aprovecharon la falta de energía eléctrica para ofrecer gasolina a 15 pesos el litro; en unos casos pueden pedir más.

En un recorrido realizado por las zonas dañadas se constató la afectación por el derrumbe de centenares de viviendas en las secciones Quinta, Séptima, Octava y Novena.

Entre las prácticas de la población para desplazarse a sitios más seguros resalta la compra de gasolina de forma clandestina, debido a que las gasolineras se encuentran fuera de servicio por la falta de energía eléctrica.

El máximo de combustible que se vende son 10 litros y hasta ahora, cada litro tiene un precio de 15 pesos, dependiendo del cliente que lo solicite.

El llanto ante la pérdida de familias y el pánico por las constantes réplicas del sismo de 8.2 grados son parte del ambiente en la comunidad zapoteca, en la que sus habitantes buscan la forma de comprar víveres en los escasos establecimientos que se mantienen en pie, así como lugares en refugios temporales; a decenas sólo les quedan sus vehículos como casa.

El terror no se va de la ciudad zapoteca que ha vivido cotidianamente azotada por la violencia, con el constante robo a comercios, asaltos y asesinatos a balazos.

Por unas horas la presencia del crimen organizado se olvidó. Pero se toparon con la otra cara de esa mafia: los huachicoleros, que hacen su agosto en pleno septiembre.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario