Un Pemex con mínimos históricos en producción de crudo, gas natural, petrolíferos y petroquímicos es el que deja José Antonio González Anaya a Carlos Treviño, su sucesor al frente de la empresa del Estado.
En febrero de 2016, cuando llegó proveniente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la producción mensual de crudo rondaba en los 2.2 millones de barriles diarios, y apenas en septiembre de este año tocó fondo con 1.7 millones de barriles diarios.
La cifra más reciente, de octubre, es de 1.9 millones de barriles diarios.
Pemex sigue sumergido en una crisis operativa, la cual se ha reflejado en la caída dramática en la producción de crudo, resaltó Luis Miguel Labardini, analista del sector energético en Marcos y Asociados.
"Al nuevo director le va a tocar continuar esta batalla", dijo.
En contraste, el ahora Secretario de Hacienda logró contener la crisis financiera que se le venía encima con la caída de los precios del crudo sobre unas finanzas que tenían un problema de flujo de efectivo, añadió el experto.
A esto se suma la caída en la producción de petrolíferos, ante la baja producción de las seis refinerías nacionales.
González Anaya también deja una empresa del Estado con un récord en tomas clandestinas de enero a septiembre de este año, cuando sumó 7 mil 669. En 2016 fueron 6 mil 873.
Alfredo Álvarez, socio líder del sector energético de EY, añadió que González Anaya deja muchos proyectos iniciados, como las distintas asociaciones que tiene pendientes.
Dichas asociaciones para sus distintas subsidiarias le permitirían hacer viable el aumento en la producción, entre otras ventajas.
Ambos expertos coincidieron en que la llegada de Carlos Treviño a la dirección general de Pemex es positiva, pues ya formaba parte de la empresa del Estado.
"Nos hubiera preocupado mucho que hubiera sido alguien nuevo, Treviño es parte del equipo, lleva muchos años en Pemex", recordó Álvarez.
REFORMA
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