La semana pasada empezó en el Hospital Civil un paro parcial que interrumpió servicios de consulta externa y laboratorioEMILIO MORALES PACHECO |
Como si se tratara de demostrar que a una crisis siempre sobreviene una peor, la operatividad del sistema estatal de salud pública se ha desarrollado a golpe de interrupciones, orilladas o capitalizadas por la falta de medicamentos, insumos, equipamiento e insensibilidad para lograr acuerdos.
Desde mediados de octubre, a través de un video se empezó a ventilar un lío por la asignación de 130 millones de pesos a la empresa que elaboraría uniformes para 12 mil trabajadores, un asunto irresuelto que detonó la suspensión más reciente de servicios en una unidad médica de los Servicios de Salud de Oaxaca, el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso.
Diversos paros
El miércoles de la semana pasada empezó un paro parcial que interrumpió servicios de consulta externa y laboratorio porque no se han entregado esos uniformes, no se han iniciado o concluido obras de remodelación, ni se abastece de insumos, medicamentos y vivieres suficientes. Ésta no es la única protesta.
La semana pasada apenas, personal adscrito al Hospital Civil de Juchitán de Zaragoza, dañado por los sismos, empezó a externar públicamente su inconformidad porque no se ha hecho nada para dotarles de instalaciones ni equipo de trabajo.
La falta de un autoclave, equipo para esterilizar el instrumental médico, fue el motivo para que en septiembre se suspendieran los servicios en el Centro de Salud con Servicios Ampliados (Cessa) de Tlalixtac de Cabrera.
Aunque no se llegó a paralizar los servicios, a inicios también de septiembre pasado, personal del Hospital General Doctor Manuel Velasco Suárez de San Pablo Huixtepec, en Zimatlán, externó, a través de lonas su inconformidad, con la escasez de medicamentos, material de curación e insumos.
Entre julio y agosto, salvo los servicios de hospitalización y urgencias, la actividad del Hospital de la Niñez de Oaxaca doctor Guillermo Zárate Mijangos se paralizó durante 38 días y sólo se reactivó cuando se logró contar con el 95 por ciento de abasto de medicamentos e insumos.
En ese mismo período, pero en distintas fechas, se suspendieron también dos hospitales del interior del Tuxtepec y Putla, éste último por las malas condiciones en su infraestructura y la falta de insumos y medicamentos.
El mal trato del personal ha sido también el motivo para cerrar una unidad de salud, en este caso el Centro de Salud de San Jerónimo Yahuiche, en Santa María Atzompa, el cual no se abrió hasta que no se autorizaron cambios en la administración.
Números rojos heredados
De manera reiterada el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Celestino Alonso Álvarez, ha declarado que del sexenio pasado se heredó una deuda que podría superar los 5 mil millones de pesos, incluyendo los adeudos a terceros institucionales y no institucionales y las 114 obras inconclusas.
Entre éstas se encuentran las obras de ampliación del Centro de Salud Urbano Número uno, en el centro de esta ciudad, que también ha propiciado la inconformidad del personal. Un conflicto al que ya se acostumbraron habitantes de la agencia de San Juan Chapultepec es al cierre de su centro de salud, cuyo personal limita la atención a vacunas y mujeres embarazadas.
No ha sido posible encontrar un nuevo edificio para reubicarlos ante el riesgo de haber sido construido sobre una ladera y ya con un espacio insuficiente para la demanda. A casi un año de iniciada una administración que inicialmente arrancó con Gabriela Velásquez Rosas al frente de los Servicios de Salud, no se ha dado a conocer resultado de auditoria alguna.
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