domingo, 2 de diciembre de 2018

Titulares de los Principales Medios de Circulación Nacional.

‘No tengo derecho a fallar’; Andrés Manuel López Obrador asume como presidente



En su primer discurso como Presidente, dijo que sólo le debe sumisión al pueblo, puso fin al neoliberalismo y anunció que su objetivo es dejar afianzada la Cuarta Transformación


Foto: EFE

Tania Rosas, Vanessa Alemán, Leticia Robles de la Rosa, Arturo Páramo e Isabel González

CIUDAD DE MÉXICO.

Tras 13 años de lucha político-electoral, Andrés Manuel López Obrador se ciñó, al fin, la banda presidencial.

Ante el Congreso de la Unión, reconoció que no tiene derecho a fallarle al pueblo de México y ofreció trabajar 16 horas diarias para afianzar la Cuarta Transformación.

Haré cuanto pueda para obstaculizar las regresiones en las que conservadores y corruptos estarán empeñados. Aplicaremos muy rápido los cambios políticos y sociales para que, si en el futuro nuestros adversarios nos vencen, les cueste mucho trabajo dar marcha atrás a lo que ya habremos de conseguir”, dijo.

En su discurso de 78 minutos, López Obrador arremetió contra la política económica neoliberal al calificarla de “calamidad” para el país.

Descartó reelegirse, emprender persecuciones políticas o dejar que funcionarios y sus familiares aprovechen el cargo para hacer negocios al amparo del poder público.

Luego de asegurar que la honestidad es lo más importante en su vida, se dijo optimista para enfrentar los problemas nacionales porque el pueblo es trabajador y hay riqueza. Lo único que falta, dijo, es un buen gobierno.

Seremos una potencia económica, un país modelo que habrá de demostrar al mundo que acabar con la corrupción es posible”, sostuvo.

Después, en el Zócalo, tras recibir el bastón de mando por parte de los pueblos indígenas, dijo que anhela purificar la vida pública de México.

Ante miles de simpatizantes, y tras enlistar 100 compromisos de gobierno, pidió al pueblo que no lo deje solo.

Sin ustedes los conservadores me avasallarían, pero con ustedes me van a hacer lo que el viento a Juárez. Ya no me pertenezco, soy del pueblo de México”, señaló.

Adelantó que cada año irá al Congreso y al Zócalo para rendir sus informes.

“SE ACABARÁ LA IMPUNIDAD

En su primer discurso como Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador puso punto final a la política económica neoliberal porque “ha sido una calamidad para la vida pública”; en contraste, ofreció trabajar 16 horas diarias para que su sucesor no pueda dar marcha atrás a la Cuarta Transformación.

Haré cuanto pueda para obstaculizar las regresiones en las que conservadores y corruptos estarán empeñados. Por eso aplicaremos rápido, muy rápido, los cambios políticos y sociales para que, si en el futuro nuestros adversarios, que no nuestros enemigos, nos vencen, les cueste mucho trabajo dar marcha atrás a lo que ya habremos de conseguir”, enfatizó en la máxima tribuna del país.

En el Palacio Legislativo de San Lázaro hubo casa llena. Propios y extraños escucharon su discurso de 78 minutos, tiempo en el que prometió no robarle a la nación; marcó el fin a las persecuciones políticas; negó que busque la reelección y aprovechó su encuentro con los legisladores para presentar sus primeras iniciativas.

30 mil mdd al año envían nuestros paisanos, dijo el Presidente

Enrique Peña Nieto lo escuchó atento. Minutos antes, el priista se quitó la banda presidencial —ahora con el color verde en la parte superior—, se la entregó a Porfirio Muñoz Ledo, quien a su vez se la dio en las manos al nuevo mandatario.

Así, luego de haberse puesto la banda presidencial, López Obrador regresó una tradición al Congreso: que el Jefe del Ejecutivo Federal emita un mensaje ante la Asamblea, lo que no pudieron hacer ni Felipe Calderón ni Enrique Peña Nieto.

A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México”, dijo al abrir su discurso.

No nos equivoquemos, vamos a terminar con la impunidad, los ladrones en el gobierno y la eliminación de privilegios se instalarán como política de Estado, así como ya lo hemos hecho con la austeridad republicana”, añadió.
Luego de colocarse la banda presidencial que le entregó el diputado Porfirio Muñoz Ledo, el presidente Andrés Manuel López Obrador dirigió un mensaje en el que ofreció trabajar 16 horas diarias para que su sucesor no pueda dar marcha atrás a la Cuarta Transformación que él ha iniciado. Foto: Héctor López

NO ROBARÁ

Aseguró que nada material le interesa, que no le importa la parafernalia del poder, así que se comprometió a no robar y a no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder.

Esto aplica para amigos, aplica para compañeros de lucha y familiares. Dejo en claro que si mis seres queridos, mi esposa o mis hijos, cometen un delito, deberán ser juzgados como cualquier otro ciudadano. Sólo respondo por mi hijo Jesús, por ser menor de edad”, enfatizó mientras lo observaba su esposa Beatriz desde el palco principal de la Cámara de Diputados.

Añadió que, si bien no olvida, es partidario del perdón y la indulgencia, por lo que esta nueva etapa la iniciará sin perseguir a nadie porque no le apuesta al circo ni la simulación.

Si abrimos expedientes dejaríamos de limitarnos a buscar chivos expiatorios, como se ha hecho siempre, y tendríamos que empezar con los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado. No habría juzgados ni cárceles suficientes, y lo más delicado, lo más serio, meteríamos al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación, y ello nos llevaría a consumir tiempo, energía y recursos que necesitamos para emprender la regeneración verdadera y radical de la vida pública de México, la construcción de una nueva patria, la reactivación económica y la pacificación del país”, expresó.

Estoy preparado para no fallarle a mi pueblo. Ahora que venía para acá, se emparejó un joven en bicicleta y me dijo: Tú no tienes derecho a fallarnos. Y ése es el compromiso que tengo con el pueblo: No tengo derecho a fallar”, aceptó.

BAJARÁ LA GASOLINA

El Presidente no se salvó de las manifestaciones. Los panistas lo dejaron rendir protesta. Fueron institucionales, pero a los tres minutos de su discurso sacaron las primeras pancartas: “Democracia sí. Autoritarismo no”.

López Obrador cayó una vez en la provocación, cuando los del blanquiazul exhibieron una pancarta con la leyenda: “Que baje la gasolina”.

Ahora resulta que los que aumentaron el precio a las gasolinas están pidiendo que baje. Hago el compromiso responsable, que pronto, muy pronto, cuando terminemos la refinería que vamos a construir en México y se rehabiliten seis refinerías, va a bajar el precio de la gasolina y de todos los combustibles”, contestó.

Mientras los mismos panistas, con pancartas, pidieron reducir el IVA en la frontera, el Jefe del ejecutivo Federal anunció que a partir del 1 de enero entrará en vigor la zona libre a lo largo de los tres mil 180 kilómetros de frontera con Estados Unidos.

Esta franja de 25 kilómetros de ancho se convertirá en la zona libre más grande del mundo. Allí se cobrará lo mismo de impuestos y costarán igual los energéticos que en California, en Arizona, Nuevo México y Texas, de la Unión Americana. En otras palabras, en esta franja se reducirá el IVA del 16 al 8 por ciento. El Impuesto Sobre la Renta bajará al 20 por ciento. La gasolina, el gas y la electricidad costarán menos que en el resto del país y se aumentará al doble el salario mínimo”, anticipó.

En materia económica también subrayó que las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros están seguras y que respetará la autonomía del Banco de México.

8,000 elementos del EMP se incorporarán a la Guardia Nacional

Así, el tabasqueño también enardeció a los del blanquiazul, bancada que repudió, desde el inicio, la invitación que se le hizo al presidente de Venezuela.

No obstante, el orador enunció los nombres de los invitados extranjeros, iniciando por Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, le siguió Ivanka Trump, hija del presidente estadunidense. Continuó con los nombres, pero al mencionar a Nicolás Maduro, aunque ni siquiera llegó al recinto parlamentario, los panistas comenzaron con las consignas: “¡Dictador!, ¡dictador!”, le gritaron al venezolano, a quien le hicieron saber con una manta que no era bienvenido en el Congreso.

URGE LA GUARDIA CIVIL

Buena parte de su discurso lo dedicó a las Fuerzas Armadas. A un lado estaban los secretarios de la Defensa, el general Luis Sandoval, y de la Marina, el almirante José Rafael Ojeda.

“Sin ustedes, no valgo nada”

Tres elecciones, dos descalabros, giras durante 13 años por el país, la construcción de un partido y una ventaja histórica en los comicios del pasado 1 de julio llevaron a que Andrés Manuel López Obrador aceptara que sin sus simpatizantes no hubiera llegado a la Presidencia.

No me dejen solo porque sin ustedes no valgo nada o casi nada”, leyó López Obrador en el discurso que llevaba preparado y, motivado por la emoción del momento, improvisó: “yo ya no me pertenezco, yo soy de ustedes, soy del pueblo de México”.

Ante un Zócalo casi lleno, el Presidente insistió en que su compromiso con el pueblo de México es algo vital para él y para su futuro político.

El presidente Andrés Manuel López Obrador recibió el bastón de mando por parte de 68 pueblos originarios y el pueblo afromexicano, ayer, en un escenario instalado en el Zócalo de la CDMX. Foto: Luis Enrique Olivares

Sin ustedes, los conservadores me avasallarían fácilmente. Yo les pido apoyo, porque reitero el compromiso de no fallarles. Primero muerto que traicionarles”, recalcó el titular del Ejecutivo al final de su discurso en el Zócalo.

Fue su segundo discurso del día, tras su alocución en el Palacio Legislativo luego de rendir protesta como Presidente constitucional.

El Presidente se dirigió de la Cámara de Diputados al Palacio Nacional, donde tomó protesta a su gabinete legal, y encabezó una comida con los invitados especiales a su investidura.

100 puntos enumeró Andrés Manuel López Obrador como acciones prioritarias de su gobierno

Posteriormente salió a la plaza, donde ya se desarrollaba el festival musical y cultural en su honor.

En el escenario instalado frente a la Catedral Metropolitana recibió el bastón de mando por parte de 68 pueblos originarios y el pueblo afromexicano.

Tras esa ceremonia ritual, inició su discurso, en el que se comprometió a que cada año va a efectuar una asamblea en el Zócalo para refrendar los cien compromisos que enumeró y para evaluar su cumplimiento.

Les invito a que ayudemos, todos, a convertir en realidad estos compromisos y que cada año, aquí en el Zócalo, los repasemos uno por uno y podamos saber si ya se han cumplido o siguen pendientes.

Discutamos en todas las plazas públicas de México si avanzamos o no, con el propósito de que haya transparencia y acabar con la corrupción y la impunidad. Analicemos en las casas, calles y plazas si mejora o empeora la situación económica y social de nuestro pueblo y tomemos siempre entre todos los acuerdos que más convengan a la sociedad y a la nación”, invitó.

Al inicio de su alocución, López Obrador resumió su proyecto de nación como “forjar una modernidad forjada desde abajo y para todos”.

PROMESAS

López Obrador dio un discurso de más de hora y media en el Zócalo en el que expuso los cien puntos eje de su próxima administración, iniciando por el respeto a las comunidades indígenas del país.

Ante los representantes de las 68 comunidades y pueblos originario dijo que han vivido “siglos de pobreza, marginación” y, por ello, “todos los programas del gobierno tendrán como población preferente a los pueblos indígenas de las diversas culturas del país”.

Enumeró los programas sociales que echará andar, desde el aumento en las pensiones a adultos mayores, los apoyos económicos y empleo a estudiantes, apoyo a discapacitados, la apertura de un centenar de universidades públicas y el reforzamiento de los centros de desarrollo infantil.

Reiteró su rechazo y eventual cancelación de la Reforma Educativa, insistió en los nulos beneficios de la Reforma Energética y recalcó la construcción de refinerías, de caminos rurales, y la habilitación de internet gratuito a todos los espacios públicos del país.

Anunció la propuesta de dos “cortinas” para evitar la migración: en la frontera norte, un programa de reducción de impuestos que la convertirá en la “zona franca” más grande del mundo, y su propuesta de sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales o maderables en el sureste.

Su gobierno trabajará en el esclarecimiento del caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, respetará los derechos humanos y procurará la liberación de los presos políticos.

En cuanto a infraestructura, insistió en que la refinería que se construirá en Dos Bocas, Tabasco, permitirá reducir el costo de combustibles a mitad de su sexenio, y con el Tren Maya se revitalizará la economía de la península de Yucatán.

Todos estos proyectos serán evaluados constantemente y por ello pidió a sus simpatizantes seguirse encontrando.

Mantengamos siempre la comunicación. No habrá divorcio entre pueblo y gobierno. Yo les necesito.

Por encima de todo, actuemos con optimismo y alegría, porque tenemos la dicha enorme de vivir tiempos interesantes; estamos ante un momento estelar de la historia porque entre todos empezamos a construir la justicia y la felicidad que nuestro pueblo se merece”, sentenció López Obrador.

Tras su discurso y de la interpretación del Himno Nacional, el Presidente se retiró del escenario y se dirigió a su domicilio, en el sur de la Ciudad de México.

En el Zócalo la celebración continuó hasta cerca de las 21:30 horas.

Recibe bastón de mando

Ante una Plaza de la Constitución repleta, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se arrodilló en la ceremonia organizada por los pueblos indígenas para otorgarle el bastón de mando, que por primera vez se concedió de manera unánime a un primer mandatario en nuestro país.

El incienso y el copal rodearon la ceremonia de la puesta de las flores, xochitlatli, rito ancestral con el que fue consagrado y purificado el líder de la Cuarta Transformación de México, quien luego de escuchar las palabras entrecortadas del llanto de un indígena que portaba un crucifijo, se arrodilló junto a él.

El presidente López Obrador fue “purificado” para recibir el bastón de mando. Foto: Luis Enrique Olivares

En nombre de los pueblos indígenas y afromexicanos de México, venimos con todo respeto, pero con una gran responsabilidad a depositar en sus manos, licenciado Andrés Manuel López Obrador, el bastón de mando, que como lo ha dicho el hermano, sirva para usted mandar obedeciendo al pueblo”, dijo una mujer indígena a López Obrador, quien también fue encomendado a la Virgen de Guadalupe.

Aquí está el bastón de mando, el símbolo con el que usted conducirá a nuestro pueblo”, subrayaron en la ceremonia que duró casi una hora y en la cual también se purificó a Beatriz Gutiérrez, esposa del Presidente.

Los indígenas lanzaron plegarias al norte, al sur, al centro, al este, al fuego, al agua, al viento y a la tierra para que al Presidente le vaya bien en su gestión.

Después de recibir el símbolo de mando, López Obrador reconoció el lugar de los pueblos originarios en la historia de nuestro país y la situación que enfrentan.


No puedo fallar: AMLO



En la Plaza de la Constitución, el mandatario fue ‘purificado’ en un ritual indígena. (Nelly Salas)


Fernando Damián, Angélica Mercado y Jannet López

En un relevo sin sobresaltos del Poder Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador rindió protesta constitucional como Presidente de la República y, en sesión de Congreso General, advirtió que no tiene derecho a fallarle al pueblo de México.

"Estoy preparado para no fallarle a mi pueblo. Ahora que venía para acá, se emparejó un joven en bicicleta y me dijo 'tú no tienes derecho a fallarnos'. Y ese es el compromiso que tengo con el pueblo: no tengo derecho a fallar", dijo en el Palacio Legislativo de San Lázaro y más tarde, ante miles de simpatizantes en el Zócalo capitalino, remarcó: "Reitero el compromiso de no fallarles, primero muerto que traicionarles".

En el Palacio de San Lázaro y después de colocarse la Banda Presidencial, López Obrador se definió como juarista y cardenista, pero también maderista y partidario del sufragio efectivo y de la no reelección.

"Dejo en claro que bajo ninguna circunstancia habré de reelegirme; por el contrario, me someteré a la revocación del mandato, porque deseo que el pueblo siempre tenga las riendas del poder en sus manos", indicó.

Anticipó que en dos años y medio convocará a una consulta y preguntará a los ciudadanos si quieren que el Presidente de la República se mantenga en el cargo o pida licencia, “porque el pueblo pone y quita”, y es el único soberano al que debe sumisión y obediencia.

Frente a 900 invitados, entre ellos jefes de Estado y de Gobierno, como el rey de España, Felipe VI; el vicepresidente estadunidense, Mike Pence; los presidentes de Bolivia, Evo Morales; de Cuba, Miguel Díaz-Canel; de Colombia, Iván Duque, y de Ecuador, Lenín Moreno, entre otros, López Obrador se declaró optimista para convertir a México en una potencia económica.

"Se está iniciando y ya vamos en el camino de lograr el renacimiento de México, que nos vamos a convertir en una potencia económica y, sobre todo, en un país modelo que habrá de demostrar al mundo que acabar con la corrupción es posible y así lo haremos", señaló.

El titular del Ejecutivo anunció que el próximo 1 de enero se declarará zona libre una franja de 25 kilómetros a todo lo largo de la frontera con Estados Unidos, donde el IVA se reducirá de 16 a 8 por ciento y el ISR bajará a 20 por ciento, mientras que la gasolina, el gas y la electricidad costarán menos que en el resto del país y se aumentará al doble el salario mínimo.

Después de que las bancadas del PAN y del PRD en el Palacio Legislativo exhibieron cartulinas con la exigencia de reducir el precio de las gasolinas, López Obrador reviró: "Ahora resulta que los que aumentaron el precio a las gasolinas están pidiendo que baje. Hago el compromiso responsable de que pronto, muy pronto, cuando terminemos la refinería que vamos a construir y se rehabiliten seis, va a bajar el precio de la gasolina y de todos los combustibles".

“YA SOY DEL PUEBLO”

Por la tarde, en un Zócalo prácticamente lleno, AMLO participó en un ritual indígena de purificación y recibió el Bastón de Mando de parte de las comunidades originarias, para después ofrecer un mensaje y delinear 100 acciones de su gobierno, entre las cuales resaltó que "se garantizará el acceso a la salud pública hasta tener un sistema como el de Canadá o el de países nórdicos".

En respuesta a las expresiones de respaldo, el tabasqueño sostuvo visiblemente conmovido: "Yo ya no me pertenezco, yo ya soy de ustedes, soy del pueblo de México; sin ustedes, y con todo respeto, hablando en terreno político, los conservadores me avasallarían fácilmente, pero con ustedes, me van a hacer lo que el viento a Juárez".

Ahí aseguró que el próximo año volverá al Palacio de San Lázaro a entregar personalmente su Informe de gobierno, en contraste con sus antecesores Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

COMIDA, REUNIONES, PACTOS...

Antes, en Palacio Nacional, el mandatario mexicano recibió al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que fuertemente escoltado llegó directamente a la comida, donde ya lo esperaban otros jefes de Gobierno latinoamericanos para tomarse la foto del recuerdo con sus respectivas esposas.

Ahí degustaron ingredientes típicos de México como el huitlacoche, el xoconoxtle y los garapiñados, además de escuchar valses de Juventino Rosas tales como “Sobre las Olas” y “Alejandra”, el “Huapango” de Moncayo y otros clásicos.

Al término de la comida y en privado, López Obrador tomó protesta a los integrantes de su gabinete y se dio también tiempo para acordar con los presidentes de Guatemala, Jimmy Morales, y de Honduras, Juan Orlando Hernández, así como con el vicepresidente de El Salvador, Óscar Samuel Ortiz, las bases de entendimiento para un plan de desarrollo integral que impulse el desarrollo en la región para enfrentar y prevenir el fenómeno migratorio.


En la mañana, acompañado por su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, colaboradores y el círculo más cercano que lo arropó en su desafuero de 2005, López Obrador regresó al Palacio de San Lázaro, pero no a enfrentar un juicio como el 7 de abril de aquel año, sino a colocarse la Banda Presidencial.

Hace 13 años dijo que la historia juzgaría al jurado de sentencia y a él mismo, pero ayer se declaró partidario del perdón y la indulgencia.

Sin el Estado Mayor Presidencial resguardando la ceremonia, a López Obrador lo escoltó el cadete Geovanni Lizárraga, del Heroico Colegio Militar, junto con otros dos de la Heroica Escuela Naval Militar y del Colegio del Aire, que a decir del presidente del Senado, Martí Batres, llevaban la representación de las fuerzas armadas, cuyos oficiales y altos mandos fueron finalmente "desinvitados" a la ceremonia.

En su discurso ante el Congreso, el mandatario anunció la presentación de sus primeras iniciativas de reformas constitucionales.

Una, para eliminar el fuero del Presidente de la República en turno y que éste pueda ser juzgado como cualquier ciudadano, y otra para establecer el estado de bienestar y garantizar el derecho del pueblo a la salud, la educación y la seguridad social.

AMLO refrendó asimismo su compromiso de acabar con la corrupción y la impunidad, pero sin entrar a una dinámica de fractura, conflicto y confrontación pues, según dijo, su fuerte no es la venganza y es además partidario del perdón y la indulgencia.

"En consecuencia, propongo al pueblo de México que pongamos un punto final a esta horrible historia y mejor empecemos de nuevo. En otras palabras, que no haya persecución a los funcionarios del pasado y que las autoridades encargadas desahoguen en absoluta libertad", ofreció.

López Obrador, quien nuevamente causó tumultos durante sus diversos recorridos del día, defendió asimismo su propuesta de crear la Guardia Nacional para asumir la responsabilidad del combate a la inseguridad y urgió a los diputados y senadores de todos los partidos políticos a aprobar ese proyecto.

“TRANSFORMACIÓN RADICAL”

Después de agradecer al ex presidente Enrique Peña Nieto su respeto a los resultados electorales y por “no haber intervenido en la contienda”, el Presidente de la República sostuvo que este 1 de diciembre comenzó un cambio de régimen político y, a partir de ahora, se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical.

"Haré cuanto pueda para obstaculizar las regresiones en las que conservadores y corruptos estarán empeñados; por eso aplicaremos muy rápido los cambios políticos y sociales para que, si en el futuro nuestros adversarios, que no nuestros enemigos, nos vencen, les cueste mucho trabajo dar marcha atrás a lo que ya habremos de conseguir", advirtió.

En ese contexto, la oposición llamó a López Obrador a dialogar, a no regresar al centralismo, a respetar el pacto federal y a no caer en el autoritarismo.

El PAN, en su papel de primera fuerza minoritaria, quiso mostrar músculo con reclamos acompañados de una decena de cartulinas con diferentes mensajes como "Ni perdón ni olvido, justicia", "Democracia sí, autoritarismo no" ,"Que baje la gasolina" y otros, pero con el puño en alto, Morena silenció el griterío blanquiazul, al retumbar en el pleno el grito de “¡Presidente, presidente!”, entonado por más de 300 legisladores que arrollaron en la pasada elección.

Sin inmutarse, Peña Nieto permaneció en la Mesa Directiva durante toda la ceremonia. La izquierda que lo cuestionó en todo su sexenio esta vez no lo increpó y hubo momentos en que los que compartió puntos de vista con el presidente del Senado, Martí Batres, como cuando AMLO acusó a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón de haber endeudado al país. Ambos se sonrieron, compartieron comentarios y con inclinaciones de cabeza parecían dar la razón al tabasqueño.

PARA ANOTAR

FIN A LA IMPUNIDAD

Enviará iniciativa al Senado para reformar el artículo 108 y eliminar la impunidad y el fuero de los altos funcionarios públicos, empezando por el Presidente, para que pueda ser juzgado como cualquier ciudadano, aun estando en funciones.



No les fallaré




En el Congreso, el ya presidente de México prometió no fallarle al pueblo, destacó la corrupción como una falla del neoliberalismo y dijo que no se reelegirá, pero faltaron anuncios novedosos.


Durante el discurso que dio en el Palacio Legislativo de San Lázaro, AMLO fue interrumpido en varias ocasiones por la oposición.Especial

Mariana León

Andrés Manuel López Obrador afirmó ayer, desde la máxima tribuna del país, que no tiene derecho, como Presidente, a fallarle al pueblo.

Aclaró: “Estoy preparado para no fallarle a mi pueblo. Ahora que venía para acá, se emparejó un joven en bicicleta y me dijo: ‘Tú no tienes derecho a fallarnos’. Y ese es el compromiso que tengo con el pueblo: no tengo derecho a fallar”.

Durante el discurso que dio en el Palacio Legislativo de San Lázaro, López Obrador centró su mensaje en destacar las fallas del neoliberalismo y en considerar a la corrupción como su principal vicio.

“Lo digo sin prejuicios ideológicos”, el régimen neoliberal “ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país”, sostuvo.

Citó como ejemplos el bajo crecimiento económico –en contraste con el periodo del desarrollo estabilizador–; la dependencia del extranjero para el abasto de combustibles y de alimentos básicos, como el maíz; la cifra récord del endeudamiento público, y hasta la incidencia en padecimientos como la diabetes.

Puso énfasis en la última medición de Transparencia Internacional, en la que ocupamos el lugar 135 de 176 países evaluados en corrupción.

Pese a lo anterior, reiteró su postura de iniciar esta nueva etapa “sin perseguir a nadie, porque no apostamos al circo y a la simulación”, y argumentó que si se abren expedientes “no habría juzgados y cárceles suficientes y meteríamos al país en una dinámica de fractura, de conflicto y de confrontación”.

Durante la sesión solemne, en la que tomó protesta como Presidente, fue interrumpido en varias ocasiones por la oposición, principalmente la bancada de Acción Nacional.

Aunque en la mayoría de las veces no respondió de manera directa, sí lo hizo cuando los blanquiazules mostraron pancartas en la que se leía: “Que baje la gasolina”.

Respondió: “Ahora resulta que los que aumentaron el precio a las gasolinas están pidiendo que bajen. Hago el compromiso responsable, que pronto, muy pronto, cuando terminemos la refinería que vamos a construir y se rehabiliten seis refinerías, van a bajar los precios de la gasolina y de todos los combustibles”.

Pero los diputados no estuvieron satisfechos y exigieron –como Fox– “hoy, hoy, hoy”.

López Obrador dijo que su gobierno no caerá en la hipocresía “neoliberal”.

Explicó que “el Estado se ocupará de disminuir las desigualdades sociales, no se seguirá desplazando a la justicia social de la agenda. No se condenará a quienes nacen pobres, a morir pobres. Todos los humanos tienen derecho a vivir y ser felices; es inhumano utilizar al gobierno para defender intereses particulares y desvanecerlo cuando se trata de proteger a las mayorías. No es lícito, no es jugar limpio defender la facultad del Estado para rescatar instituciones financieras en quiebra y considerarlo una carga cuando se busca promover el bienestar de los más necesitados”

También prometió que no se reelegiría porque cree en el “sufragio efectivo, no reelección”.

Prometió que en dos años y medio habrá una consulta para determinar si se queda en el cargo.

Fueron 80 minutos de un discurso en el que recordó sus propuestas, pero sin un anuncio novedoso; eso sí, con muchas referencias al pasado.

Lo prometido

1.- Acabar con la corrupción y la impunidad, “sin perseguir a nadie”.

2.- Comisión para el caso Ayotzinapa.

3.- No robar.

4.- Eliminar el fuero.

5.- Gobierno no será facilitador del saqueo.

6.- No aumentarán impuestos ni combustibles.

7.- Bajar el precio de la gasolina.

8.- No aumentar la deuda.

9.- Dar certeza a inversionistas.

10.- Respetar la autonomía del Banxico.

11.- Construir el Tren Maya.

12.- Plantar un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables.

13.- Ampliar los puertos de Salina Cruz, Oaxaca, y Coatzacoalcos, Veracruz.

14.- En la frontera norte, bajar IVA a 8% y el ISR a 20%, duplicar el salario mínimo.

15.- Cancelar la reforma educativa.

16.- Creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

17.- Medicinas gratis a pobres

18.- Aumentos al salario mínimo por encima de la inflación.

19.- Dos millones 300 mil jóvenes serán contratados como aprendices.

20.- 10 millones de becas a estudiantes.

21.- Crear de 100 universidades públicas

22.- Duplicar pensión a adultos mayores.

23.- Dar créditos a la palabra .

24.- Precio justo a canasta básica.

25.- No más fracking ni transgénicos.

26.- Crear la Guardia Nacional, “si lo autoriza el pueblo”.

“No le fallaré a mi pueblo”: López Obrador



Respetará libertades, cancelará la reforma educativa, protegerá el medio ambiente, arrancará la construcciones Aeroportuarias prometidas y evitará que suba la gasolina


Alejandro Páez Morales

Tras rendir protesta como Presidente Constitucional de México, Andrés Manuel López Obrador aseveró que está preparado para no fallarle a México, sostuvo que logrará el renacimiento de nuestra Nación y convertirá al país en una potencia económica.

“Estoy preparado para no fallarle a mi pueblo. No tengo derecho a fallar (...), tenemos desafíos pero creo que vamos a salir bien, vamos a enfrentar bien los grandes problemas y desafíos que tiene el país porque creo en la cultura de nuestro pueblo”, dijo.

Ante el mandatario saliente Enrique Peña Nieto, legisladores e invitados, López Obrador prometió cumplir y hacer cumplir las leyes de la Constitución y que habrá “un auténtico estado de derecho”; incluso recalcó que no se reelegirá, como se especula.

“Me comprometo, y soy hombre de palabra, a que las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros estarán seguras y se crearán condiciones hasta para obtener buenos rendimientos, porque en México habrá honestidad, Estado de Derecho, reglas claras, crecimiento económico y habrá confianza”, argumentó.

Asimismo, aseguró que gobernará con entrega total a la causa pública y actuará sin odios, ni hacerle mal a nadie.

“Respetaré las libertades, apostaré siempre a la reconciliación y buscaré que entre todos, y por el camino de la concordia, logremos la Cuarta Transformación de la vida pública de México”, aseveró.

Asimismo recalcó que se cancelará “la mal llamada Reforma Educativa”. Luego, ante las críticas de la oposición que le exigen cumplir su promesa de campaña de bajar el precio de las gasolinas, se comprometió a que ésa se hará realidad cuando esté lista la refinería que se va a construir en Tabasco, además de que se habiliten las otras seis refinerías.

LA BANDA. En el acto protocolario, Enrique Peña Nieto entregó la Banda Presidencial al Presidente del Congreso de la Unión, Porfirio Muñoz Ledo, quien a su vez la depositó en manos del nuevo Jefe del Ejecutivo Federal, Andrés Manuel López Obrador. AMLO procedió a colocársela, concretando así el acto de transmisión de poderes.

López Obrador afirmó que acudirá cada año al Congreso de la Unión a entregar su informe de Gobierno y dialogará con todas las fuerzas partidistas.

Ya investido con la banda presidencial, López Obrador insistió en su amnistía y en que no se abrirán expedientes ni habrá persecución contra presuntos delitos de funcionarios de pasados gobiernos pues su administración no le apostará al circo ni a la simulación.

En ese contexto anunció que a partir de este 1 de diciembre se constituye una Comisión de la Verdad para atender el caso de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa y castigar a los responsables.

“Que se castigue a los que resulten responsables, pero que la Presidencia se abstenga de solicitar investigaciones en contra de los que han ocupado cargos públicos o se hayan dedicado a hacer negocios al amparo del poder durante el periodo neoliberal”, indicó.

Durante su primer mensaje a la Nación como Presidente de la República, desde la Cámara de Diputados, López Obrador repitió la mayoría de las promesas que hizo en campaña, confrontó a sus opositores las pocas veces que éstos levantaron la voz (por la invitación a Maduro y por el precio de la gasolina), y arremetió contra el modelo económico neoliberal al que calificó como un desastre, y una calamidad para la vida pública del país.

En ese sentido expuso que su gobierno protegerá el medio ambiente y en ese sentido advirtió que no se permitirá la técnica denominada fracking para la extracción de petróleo y gas, además de que no privatizará el agua.

Anunció que aplicará “ rápido, muy rápido”, los cambios políticos y sociales para que si en el futuro sus adversarios políticos ganan de nueva cuenta en las urnas, “les cueste mucho trabajo dar marcha atrás a lo que ya habremos de conseguir”.

A lo largo de poco más de una hora, López Obrador ennumeró sus proyectos de gobierno desde la construcción de dos pistas en el Santa Lucía para habilitarlo como aeropuerto alterno a fin de “terminar en definitiva” con la saturación del aeropuerto capitalino , el Tren Maya, y la refinería en Dos Bocas, Tabasco, entre otros objetivos y aprovechó para insistir en que en su sexenio no habrá más impuestos ni más “gasolinazos” aunque aclaró que sólo se incrementará lo que suba la inflación.

“Ahora resulta que los que aumentaron el precio a las gasolinas están pidiendo que baje”; se comprometió a que “muy pronto”, cuando se termine la refinería que se va a construir en Tabasco y se rehabiliten las otras seis refinerías, “va a bajar el precio de la gasolina y de todos los combustibles”.

También se responsabilizó en que no se endeudará al país y e hizo promesa de no aumentar la deuda pública.

Pasajes clave

“Las Fuerzas Armadas están entre las mejores instituciones de México. (...) Se trata de un Ejército revolucionario, surgido del pueblo y que desde entonces ha experimentado pocos quiebres en su unidad y disciplina”.

“Ciertamente no todos los militares han ostentado comportamientos intachables y tampoco debe omitirse el hecho de que el Ejército ha participado en actos de represión por órdenes de autoridades civiles. Pero en nuestros institutos castrenses no se han formado minorías corrompidas”.

“Desde el primero de enero próximo entrará en vigor la zona libre a lo largo de los 3 mil 180 kilómetros de frontera con EU. Esta franja de 25 km de ancho se convertirá en la zona libre más grande del mundo. Allí se cobrará lo mismo de impuestos y costarán igual los energéticos que en California, en Arizona, Nuevo México y Texas, de la Unión Americana. En otras palabras, se reducirá el IVA del 16 al 8%. El ISR bajará al 20%. La gasolina, el gas y la electricidad costarán menos que en el resto del país y se aumentará al doble el salario mínimo”.

“El combate a la corrupción y la austeridad nos permitirá liberar suficientes fondos, más de lo que imaginamos. Con esta fórmula sencilla de acabar con la ­corrupción y de llevar a la práctica la austeridad republicana, no habrá necesidad de incrementar impuestos en términos reales”.

“No se trata de un asunto retórico o propagandístico, estos postulados se sustentan en la convicción de que la crisis de México se originó, no sólo por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en este periodo de la más inmunda corrupción pública y privada”.

“En el periodo neoliberal la corrupción se convirtió en la principal función del poder político, por eso si me piden que exprese en una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y con la impunidad.

Pero esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación”.

“Queremos regenerar, de verdad, la vida pública de México. Además, siendo honestos, como lo somos, si abrimos expedientes dejaríamos de limitarnos a buscar chivos expiatorios, como se ha hecho siempre, y Tendríamos que empezar con los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado”.

Inicia de cero, sin venganza




Pese a la corrupción y malos resultados de gobiernos neoliberales, dijo el Presidente, es necesario regenerar al país sin “circo ni simulación, es decir, sin perseguir a nadie. Queremos regenerar, de verdad, la vida pública de México”


Andrés Manuel López Obrador rindió protesta como nuevo Presidente de la República para el sexenio 2018-2024. Foto: Pablo Salazar Solís / El Heraldo de México


FRANCISCO NIETO


Al protestar ante la Constitución como presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a no robar y afirmó que “no tiene el derecho de fallar” como primer mandatario del país. En su primer discurso como presidente, con la banda presidencial colocada en su pecho y de frente a la oposición, López Obrador propuso a los mexicanos un “punto final” que permita iniciar nueva etapa de la vida pública del país. Explicó que pese a la corrupción, la impunidad y los malos resultados del régimen neoliberal, instaurado en México desde hace tres décadas, es necesario regenerar al país sin “circo ni simulación, es decir, sin perseguir a nadie.

“Queremos regenerar, de verdad, la vida pública de México. Además, honestos, como lo somos, si abrimos expedientes dejaríamos de limitarnos a buscar chivos expiatorios, como se ha hecho siempre y tendríamos que empezar con los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado”, dijo.

Sin embargo, sostuvo que no habría juzgados, ni cárceles suficientes para procesarlos y lo más delicado -según el tabasqueño es que se metería al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación. Estamos ante un asunto político de Estado “y mi postura la definí desde la campaña: no es mi fuerte la venganza y si bien no olvido, sí soy partidario del perdón y de la indulgencia.

López Obrador recibió de manos de Porfrio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva de San Lázaro, la banda presidencial. Foto: AP

“En consecuencia, propongo al pueblo de México que pongamos un punto final a esta horrible historia y mejor empecemos de nuevo, en otras palabras, que no haya persecución a los funcionarios del pasado, y que las autoridades encargadas desahoguen en absoluta libertad”, agregó.

Aun así, el primer presidente tabasqueño adelantó que se le preguntará, a través de consultas, sobre éste y otros temas a la ciudadanía. Para López Obrador, es más severa y eficaz la condena al “régimen neoliberal” dejando claro su fracaso, sin someter a un juicio sumario a sus “personeros”, quienes no dejan de “ser menores ante la esperanza de todo un pueblo y ante la fortaleza de una nación como la nuestra”.

Ante familiares, integrantes del nuevo gabinete y de invitados especiales como Ivanka Trump, el rey Felipe VI de España y del cantautor cubano Silvio Rodríguez, así como del ex mandatario Enrique Peña Nieto, reiteró su decisión de encabezar la “Cuarta Transformación del país”.

“Puede parecer exagerado, pero hoy no sólo inicia un nuevo gobierno; hoy comienza un cambio de régimen. A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México”, dijo.

Durante su intervención, Al referirse a la política exterior, López Obrador agradeció “el trato respetuoso del presidente Donald Trump, a quien agradezco que en plan de amistad haya enviado a esta ceremonia a su hija Ivanka”, quien compartió palco con Claudia Sheinbaum y con su familia.

En la tribuna de San Lázaro, en un discurso que duró una hora con 20 minutos, se comprometió a no robar y no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder público.

“Esto aplica para mis amigos, para compañeros de lucha y familiares. Dejo en claro que si mis seres queridos, mi esposa o mis hijos cometen un delito, deberán ser juzgados como cualquier otro ciudadano. Sólo respondo por mi hijo Jesús, por ser menor de edad”, comentó.

Comentó la anécdota del ciclista que se acercó a su vehículo, durante el trayecto al recinto de San Lázaro, y le pidió no fallarle al pueblo. “No tengo derecho a fallar”.

Legisladores asistentes no perdieron la oportunidad para tomarse la selfie con el Presidente de la República. Foto<. Especial REGLAS CLARAS

En cuanto a la relación de su gobierno con la Iniciativa Privada (IP), se comprometió a que las inversiones de accionistas estarán seguras y se crearán condiciones para obtener buenos rendimientos, porque en México habrá honestidad, reglas claras, crecimiento económico y confianza En esta transmisión de poderes, López Obrador estuvo acompañado del presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, de Peña Nieto y del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales.


"No tengo derecho a fallar"



Andrés Manuel López Obrador, ayer, al rendir protesta en San Lázaro. Foto: Daniel Aguilar, La Razón

La Razón Online

En ese paréntesis de 59 segundos los fragores que caracterizaron la transmisión de poder durante tres sexenios consecutivos se encauzaron hacia la sobriedad. Ninguna señal de estrépito, ninguna de aparatosidad.

Andrés Manuel López Obrador guardó el torrente de pasiones políticas en ese breve espacio de tiempo: ni un solo gesto triunfal, ni un intento por provocar el aplauso tronante —poderoso artilugio para elevar al nuevo presidente a las máximas alturas del poder civil en este ritual sexenal.

Tras el protocolario recorrido por el pasillo Central del Palacio Legislativo de San Lázaro, en el que fue constantemente detenido para tomarse selfies con admiradores y fieles, el Presidente 67 terminó de subir el último peldaño de la escalera que conduce a la mesa directiva del Congreso de la Unión.

Empezaron esos segundos de tregua en los que el nuevo mandatario —quien rompió la tradición de la era de la alternancia de vestir una neutral corbata gris plata, y en su lugar vestir una guinda—, optó por mostrarse inconmovible, con gestualidad reducida:

Primero saludó al presidente del Senado, Martí Batres, sin mirarlo de frente, rápidamente. Ya tenía la vista puesta en Enrique Peña Nieto, que portaba la banda presidencial con los colores invertidos respecto a la que usó en la inauguración de su mandato —por decisión del hombre que estaba a punto de asumir las riendas del país.

El mexiquense quiso, con su acostumbrada animosidad, sacudir la mano al tabasqueño, pero cuando intentaba extenderse en sus parabienes, López Obrador miró hacia el respaldo de una de las curules de la mesa directiva y luego hacia el punto donde habría de rendir protesta. Peña entendió y se apartó para que pasara.

“La crisis de México se originó, no sólo por el fracaso del modelo económico neoliberal, sino también por el predominio, en este periodo, de la más inmunda corrupción pública”
Andrés Manuel López Obrador
Presidente de México

El tabasqueño dio cinco pasos medidos, cortos, hacia el decano y presidente del Congreso, Porfirio Muñoz Ledo, quien lo recibió con la cabeza un tanto inclinada, en señal de respeto, inyectando al momento aires de solemnidad.

Tras un saludo de no más de tres segundos, en el que López Obrador fue quien más habló, Porfirio le indicó, dando suaves golpes con las puntas de los dedos de la mano izquierda, cuál sería su asiento.

El presidente de la Corte, Luis María Aguilar, cabeza del Poder Judicial, le extendió entonces la mano derecha al tabasqueño y en el apretón de manos le sostuvo el brazo con la izquierda.

A cinco metros de distancia, Enrique Peña Nieto aprovechó para acomodarse con el pulgar y el índice la banda presidencial: le quedaban sólo unos segundos con ella ceñida al pecho.

Mientras, dos trabajadores de servicios parlamentarios cargaban y ponían frente a López Obrador, a la diestra de Muñoz Ledo, el atril para rendir protesta.

Pausadamente, el nuevo Presidente, que asume el poder a los 65 años —Vicente Fox lo hizo a los 58, Felipe Calderón a los 44 y Peña a los 46— leyó el texto de toma de protesta alternando la mirada entre el fondo del salón de plenos y la madera del atril.

Agregó a la línea “que el pueblo me ha conferido”, tres palabras: “de manera democrática”. Y remató elevando la voz, “y si así no lo hiciere que el pueblo me lo demande”.

Tenía el brazo izquierdo extendido y así lo dejó durante diez segundos, después de haber leído la invocación del artículo 87 constitucional. Los aplausos tronantes en la bancada de Morena tampoco modificaron su semblante.

“Gobernaré con entrega total a la causa pública, dedicaré todo mi tiempo, mi imaginación, mi esfuerzo, a recoger todos los sentimientos y a cumplir con las demandas de la gente”

Andrés Manuel López Obrador
Presidente de México

Con apoyo de un cadete de la Heroica Escuela Naval Militar, Peña Nieto entonces despegó el velcro que une los dos extremos inferiores de la banda presidencial, la bajó con la mano izquierda deslizando por el brazo derecho. Se le estaba yendo. La dobló en dos partes. Le entregó.

Porfirio, con las manos trémulas, buscó hacer el menor contacto con el lienzo satinado, como si fuese una reliquia. La acomodó sobre el dorso de las manos. La mostró al pleno y a las cámaras con el bordado del escudo nacional en hilos de oro mirando al techo del Palacio Legislativo de San Lázaro.

López Obrador, sosteniéndola desde un extremo superior y un inferior tomándola con todos los dedos de la mano, se centró el águila devorando a la serpiente sobre el esternón. Su gesto permanecía inconmovible.

El ahora famoso cadete Giovanni Lizárraga, del Colegio Militar, se encargó de hacer la tarea que hasta el sexenio pasado hacía el Jefe del Estado Mayor Presidencial, agrupación ahora extinta: acomodó la tela tricolor para que no tuviera pliegues ni hendiduras.

López Obrador miró al frente. No había emociones extraviadas, a pesar de los 12 años de espera. Luego levantó la mano derecha en señal de saludo. Habían pasado 59 segundos y ya era Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

El poder, ya en la formalidad legal y constitucional, era suyo. Y, hasta ese momento, no había ninguna señal de estrépito, ninguna aparatosidad. 

El Dato: En 1982, Miguel de la Madrid invitó a su ceremonia al Nobel de Literatura de ese año, Gabriel García Márquez… y también a quien lo ganaría en 1990, Octavio Paz.

 AMLO, Presidente




Enrique Méndez, Andrea Becerril, Víctor Ballinas y Roberto Garduño

Andrés Manuel López Obrador, rindió protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, resultado de su contundente triunfo en la elección del pasado primero de julio. Salvo la ruptura del compromiso de los panistas por no incurrir en escándalos, la ceremonia solemne de Congreso General se solventó con el atronador coro de los tres ¡Viva México! que el mandatario enunció el terminar su alocución.

La ruptura del protocolo y boato tejido durante décadas en las administraciones del PRI –a las que dio continuidad el PAN–, y el temor que generaba la ausencia del Estado Mayor Presidencial (EMP) en torno al ceremonial, se despejó por la fuerza y respaldo popular con que López Obrador llegó a San Lázaro.

Desde las 6 de la mañana en el Palacio Legislativo el frenesí y la ansiedad por asistir a la toma de posesión del nuevo Presidente se apoderaron de los ánimos de reporteros, fotógrafos y camarógrafos. Decenas de ellos –quienes habían pernoctado a las afueras del recinto– se instalaron en el balcón de prensa. Afuera, los integrantes del Ejército Mexicano, vestidos de civil, controlaban la seguridad, y dentro los empleados de resguardo garantizaron la integridad de los asistentes, incluidos 25 dignatarios y decenas de representantes diplomáticos.

A las 9 de la mañana con cuatro minutos, con un quórum de 448 de los 500 diputados y 110 de los 128 senadores, se inició la sesión de Congreso General. Dificultosamente el presidente de la mesa directiva, Porfirio Muñoz Ledo, se hacía entender. En contraste con el estilo de reflejar en los accesorios los colores del partido al que se pertenece, el diputado se anudó para la ocasión una corbata amarilla, usual en el perredismo. Los partidos políticos emitieron su respectiva postura en torno al futuro gobierno. Y dos horas después comenzó la transmisión del poder presidencial.

En dos minutos, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el nuevo mandatario. Se comprometió con el juramento al que lo obliga la Constitución, y al cual introdujo el concepto de democracia: Honorable Congreso de la Unión, pueblo de México: protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido de manera democrática, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la unión. Y si así no lo hiciere, que la nación me lo demande.

Se convirtió así en mandatario constitucional y continuó el ceremonial descrito también en la Carta Magna. De inmediato, Enrique Peña Nieto, instalado en el costado izquierdo de la presidencia cameral, se despojó de la banda presidencial, la entregó a Porfirio Muñoz Ledo, quien en un movimiento inusual la sostuvo al frente durante unos segundos –como si se tratara de un objeto de ofrenda– y la entregó al Presidente de la República.

López Obrador la llevó al pecho y, asistido por un cadete del Heroico Colegio Militar, se la ajustó. Extendió los brazos agradecido y los cientos de asistentes le respondieron con aplausos y ovaciones: ¡Presidente, presidente, presidente! ¡Es un honor estar con Obrador!

Sin el EMP, la guardia de honor de las fuerzas armadas estuvo a cargo de tres cadetes, de los heroicos Colegio Militar y del Aire, y de la Heroica Escuela Naval Militar.

En los balcones del primer piso del salón de Plenos ya se habían instalado los invitados especiales. Michael Pence, vicepresidente de Estados Unidos, acompañado de Ivanka Trump, hija del mandatario estadunidense, ocuparon el palco A, junto a los gobernadores de California y de Texas. Al costado, en el palco central, la familia de Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez y sus cuatro hijos.

No obstante, el servicio protocolario de la ceremonia situó a la hija del magnate junto a la esposa del Presidente de la República. Ahí se instalaron Juan Ramón de la Fuente y Alfonso Romo. Se esperaba con expectación el arribo de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, pero a esa hora venía aún en vuelo de Caracas a Ciudad de México.

En el balcón de prensa los reporteros atendían lo que sucedía en el contiguo, destinado a invitados especiales. Antes de que López Obrador asumiera, se observó a un Carlos Slim afable que tomó fotografías del recuerdo a los gobernadores y charló largo con el de Chiapas, Manuel Velasco, y el tabasqueño, Rafael Marín Mollinedo, considerado uno de los hombres de confianza del Presidente de la República.

El poderoso empresario grabó en su teléfono celular todo el discurso presidencial. En ese sitio los gobernadores de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas; el de Oaxaca, Alejandro Murat; del estado de México, Alfredo del Mazo –iniciada la ceremonia– atendieron y aplaudieron los anuncios del mandatario, mientras Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, ni se inmutó por los efectos que producía el mensaje entre los personajes a su alrededor.

A unos días de que la autoridad electoral decida la impugnación del caso Puebla, y como en política la forma es fondo, la única gobernadora electa no invitada fue la esposa de Rafael Moreno Valle, Martha Érika Alonso, y sí, en cambio, se convocó a Miguel Barbosa, ex candidato a gobernador por Morena.

Entre los invitados especiales se encontraban grandes empresarios como Miguel Alemán Velasco, Carlos Hank, Miguel Alemán Magnani, Bosco de la Vega, incluso El Toro de Etchohuaquila, Sonora, Fernando Valenzuela.

Manta y gritos

En su afán de rechazar la presencia de Nicolás Maduro, los panistas, encabezados por Juan Carlos Romero, Josefina Vázquez Mota, Kenia López y Gustavo Madero, llegaron al extremo del ridículo cuando el Presidente mencionó, entre la lista de invitados especiales al mandatario venezolano. De inmediato los panistas desplegaron bajo la tribuna una manta que rezaba ¡Maduro, no eres bienvenido! Afanosos, voltearon y gritaron hacia las galerías: ¡Dictador, dictador, dictador! Sólo que el objeto del reclamo panista aún no llegaba a México.

Después de un discurso de una hora y 22 minutos, el presidente salió de la Cámara de Diputados entre aplausos de los diputados y senadores de Morena, PES y PT. Al trasponer la puerta en dirección del vestíbulo, se encontró con la delegación de Estados Unidos. Saludó al vicepresidente Pence y a Ivanka Trump. Acompañado de su esposa, el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó San Lázaro, para trasladarse a Palacio Nacional.

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