Después del pronunciamiento público del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, al volcarse en elogios hacia su colega de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, lo que fue interpretado como el anticipado “destape” de quien será el candidato presidencial del PRI y de que el Ejecutivo Federal asegurara que la postulación no será por “elogios o aplausos”, en las filas de ese partido, pocos son ya los que creen andar “despistados” y esperan que de un momento a otro se confirme lo anunciado por aquel.
Ese manejo del proceso sucesorio, sin embargo, ha propiciado cierto malestar, porque otros de los miembros del gabinete mencionados han empezado a ser blanco de críticas y acusaciones, sea por su desempeño en las dependencias a su cargo, que se tacha de ineficiente, o por denuncias mediáticas para responsabilizarlos de presuntos vínculos con empresarios de la construcción, a los que han beneficiado.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Quienes han seguido de cerca la trayectoria política y partidista del Presidente Enrique Peña Nieto, coinciden en que los días 27, como hoy, son los que elige para hacer anuncios importantes y por ello creen que éste puede ser el de su decisión, y comunicar a la dirigencia tricolor quién será el candidato a sucederlo.
Cierto o no, muchos son los que esperan que a partir de las primeras horas de este lunes, así sea, aún cuando en lo que sí coinciden es que a partir de esta fecha se inicia el conteo regresivo, para que se despeje la incógnita que otros sostienen ya hizo el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, el miércoles pasado.
Como se recuerda, ese día convocó a la sede de la cancillería a embajadores y cónsules de los países con los que México mantiene relaciones diplomáticas, a un foro en el que participaron los secretarios de Hacienda, Economía y Turismo, para hablar de los asuntos que cada uno de ellos tiene encomendados.
Aun cuando dijo que la presentación de todos fue igual, de Ildefonso Guajardo y Enrique de la Madrid no habló con tantos elogios como los que le dedicó a José Antonio Meade, por lo que quedó la impresión general de que se trató de un anticipado “destape” de éste, lo que al día siguiente su jefe intentó aclarar.
Eso, sin embargo, obligó a la dirigencia nacional del PRI a emitir casi de inmediato la convocatoria para la “elección” del abanderado presidencial, que será “a través de asamblea de delegados”, lo que no será más que un mero formalismo, una vez que desde Los Pinos se le comunique a Enrique Ochoa Reza el nombre del ungido, y “la cargada” priista se vuelque al que resulte.
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