lunes, 27 de noviembre de 2017

Después de los dedazos los reacomodos.


Al PRI le llegó la hora cero, o quizá más bien al Presidente le llegó la hora de decidir quien será el candidato a la presidencia del tricolor. Es cuestión de horas o días para que el PRI tenga su candidato.

No deberá pasar del próximo domingo para que se conozca lo que en las viejas crónicas llamaban “el ungido”. Es probable que la decisión esté tomada y que el Presidente esté buscando en estos días hacer los ajustes internos finales.

Son tiempos en que todos nos convertimos en una suerte de sabios de café sobre el tema, como sea lo que determina los tiempos de decisión es lo que marca la ley.

El dedazo de Peña Nieto va a traer inevitables movimientos en su gabinete, el Ejecutivo sabe que su decisión debe ir acompañada de elementos que lo fortalezcan. Se trata de conciliar y coordinar a quienes han sido mencionados como suspirantes.

Algunos de ellos muy probablemente formarán parte del equipo del candidato, lo que se convierte en una forma de conciliar sin importar la cara que le pongan al Presidente, hecho que colateralmente le permite a Peña Nieto no perder el control del proceso. El nombre del juego en el PRI ha sido es y será la disciplina.

Desde el momento en que haya candidato el Presidente empieza a pasar a segundo plano. Esto le quita fuerza, capacidad de decisión, atención y en algún sentido va quedando expuesto.

El Presidente designa candidato buscando ganar la elección y también tratando de blindarse. El ungido debe tener como una de sus prioridades “cuidar” hasta donde sea posible a quien lo designó. No va a ser fácil porque entre los frentes que tiene abiertos Peña Nieto, más los que están por aparecer, y la necesidad de tomar distancia por parte del candidatos, se pueden venir momentos complicados para unos y otros.

Sin embargo, en este caso en particular todo apunta a que los meses por venir pueden ser de escenarios inéditos. Han sido seis años con la corrupción y la impunidad como signo de identidad.

El Presidente sabe que no se puede quedar a la intemperie. Tiene muchos frentes abiertos y será seguramente centro de críticas de la oposición a lo largo de por lo menos seis meses, será un curso intensivo de críticas que no será fácil de llevar.

Al Presidente le deberán cuidar su muy expuesta espalda. El problema es hasta dónde será posible, pues si bien se puede dar la cara por algunas de las reformas, no está fácil hacerlo cuando se habla de la muy señalada corrupción.

El Presidente de paso deberá tener a la vista las reacciones que su dedazo puede provocar al interior del PRI. Menospreciar a la militancia es un grave error, ya se vio que se hace valer y no es tan dócil como se quiere hacer creer.

Si el candidato no es uno de ellos, como todo parece indicar, el Presidente y la dirección del partido, totalmente afín a Peña Nieto, deberán tener a la mano el remedio y el trapito.

En los escenarios por venir habrá que considerar que la corrupción será centro de discusión en las campañas. Es junto con la pobreza uno de los temas más apremiantes para el país.

A partir de que el Presidente designe al candidato del PRI, empezará el proceso de su larga ceremonia del adiós.

Los días por venir no sólo serán de dedazos por todos lados, también lo serán de reacomodos. En esto de los dedazos no hay quien se salve, hasta parece que forma parte de la cultura política mexicana.

Morena, el Frente, el PRI, todos hacen lo mismo, aunque presuman ser diferentes.

RESQUICIOS.

La final del futbol femenil trajo grandes hallazgos. Llamó la atención de futboleros y de muchos y muchas más. Fue tendencia en las redes buena parte del viernes y sábado; el partido entre Chivas y Pachuca fue de muy buen nivel y se vio que las jugadoras tienen una dinámica y código distinto del futbol, les gusta que la pelota esté todo el tiempo en juego.

Agreguemos que Tania Morales, de Chivas, podría ayudar a la Selección Nacional en eso de lanzar tiros de esquina; es en serio.

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